LOS 7 PRINCIPIOS DE LA FELICIDAD
ANEXO # 2
ADIÓS AL KARMA
Una de las ideas más generalizadas en nuestra cultura
esotérica es que estamos aquí para cumplir un "karma".
Esto significa que tenemos, por ejemplo, que pasar por ciertas pruebas,
sufrir dolencias físicas, enfrentar crisis y problemas cotidianos.
Los más avanzados encuentran las razones al analizar sus
vidas pasadas, recordando hechos y situaciones que se repiten una
y otra vez con el fin de ser sanadas. Otros se inclinan por convencerse
de que son las influencias astrológicas las generadoras de
los malos y buenos momentos. Los menos esotéricos encuentran
que la razón de nuestros sufrimientos se debe a desequilibrios
psicológicos, a los hábitos adquiridos durante la
infancia, a la herencia genética, y demás. Y aquellos
que no tienen ni una pizca de esotéricos culpan al gobierno
y a la economía por su insatisfacción. Tanto aquellos
de pensamiento más elevado como los más primitivos
están convencidos de que hay un motivo real para sufrir.
Vivimos en el planeta Tierra, que, dentro de la organización
de este Universo, es el planeta del Chakra Corazón. En pocas
palabras, esto significa que venimos aquí para aprender a
amar. A través de las distintas religiones nos llega el mensaje
de que Dios es Amor, y que debemos aprender a amarnos los unos a
los otros; sin embargo, todo parece quedar en las palabras porque
nuestro ego se niega a aceptar que dentro de la persona que nos
trae problemas también está Dios. Estamos convencidos
de que dios sólo habita dentro de la "gente buena"
y de que los demás están "descarriados"
o lejos del sendero espiritual. Dios es Todo y está en Todos,
y aunque cueste creerlo, nos ama a todos por igual.
La función selectiva y discriminatoria de nuestro ego terrenal
nos llena de justificaciones y razones lógicas que apoyan
la teoría personal del amor. El ego nos dice: "Esta
persona merece mi amor, esta otra no". Generalmente, confundimos
"amar" con "ser amados". Si no tenemos respuesta
de la otra parte, nos cerramos, guardamos los sentimientos y nos
frustramos. El ego dice: "No vale la pena que ponga mi energía
en esta relación", o en el peor de los casos, después
de haber hecho mucho por alguien, el ego dice: "Todo fue una
pérdia de tiempo".
Ya estamos viviendo la Era de Acuario, regida por Urano. Aquellos
que saben astrología podrían ver en el símbolo
de este planeta el dibujo de Venus invertido y encerrado entre dos
paralelas. Este símbolo significa, en primer lugar, que hay
que entender el amor romántico de otra manera para luego
dirigirlo hacia un solo lugar: su fuente original, Dios. Muchas
veces, lo que entendemos por amor romántico no es más
que una demostración de un alto grado de neurosis. El amor
es aceptación, colaboración, impulso, humildad; jamás
exige nada a cambio. También decimos que hay muchas clases
de amores y que el amor se manifiesta en distintos grados. lo cual
sólo se vuelve una justificación a nuestros miedos
interiores. Sólo existe una clase de amor: el amor de Dios,
el amor incondicional.
Hemos aprendido durante años que debemos evolucionar, elevarnos,
dirigirnos hacia Dios, y sin embargo, siempre estamos en Dios. No
existe un lugar en el Universo que esté fuera de Él.
La Era de Acuario nos trae una luz diferente y nos dice simplemente
que los problemas que enfrentamos no son sino oportunidades para
brindar amor. Aquellas personas que nos complican la vida, que pelean
y discuten, que están nerviosas están pidiendo amor
con desesperación, internamente y en secreto. Muchos adultos
actúan como niños y no saben pedir con claridad lo
que quieren.
Más importantes aún son aquellos errores que cometemos
nosotros mismos, a causa de los cuales nos sentimos culpables, y
creemos que merecemos un castigo (o karma). Tenemos muy arraigada
la idea de que debemos pagar por nuestros errores. Esos momentos
no son sino una "gran oportunidad" para aprender a perdonarnos
a nosotros mismos, a aceptarnos y a amarnos incondicionalmente.
La razón en la que me baso para decir esto es que Dios jamás
perdona. Dios jamás perdona porque El jamás condena.
Los únicos que nos condenamos y nos enviamos al infierno
somos nosotros mismos. Dios nos ama y nos acepta tal como somos.
El sabe mejor que nadie quiénes somos.
Nos preocupamos demasiado por curar las heridas del pasado, o por
desarrollar estrategias para prevenir situaciones futuras, y en
esta carrera nos olvidamos de que "curando el presente lo demás
se cura automáticamente". Por eso, no debemos preocuparnos
tanto de si fuimos piratas, ladrones o asesinos en otra vida; o
si en este momento Saturno hace una cuadratura a mi Sol natal; o
si el gobierno no está tomando las medidas que yo considero
adecuadas. Cada momento de mi vida es una valiosa oportunidad para
extender amor. No debemos dejar que nuestro pensamiento se distraiga
y se pierda.
Nosotros tenemos poder creativo que nos fue otorgado por el Creador
y podemos utilizarlo erróneamente. El ego es una creación
de nuestra mente, es la idea que tenemos de nosotros mismos y a
veces, en esa idea general hay pensamientos muy poco positivos o
hay miedos muy perturbadores que inhiben nuestra capacidad de amar.
El ego genera la culpa y el castigo, y nos hace ver algunas situaciones
como terribles o catastróficas.
Para remediar esto, nuestro Creador nos ha dado una guía
muy eficaz: la Conciencia Superior, que nos vuelve a conectar con
nuestra fuente y nos recuerda nuestra única misión:
amar. Podemos recurrir a esta luz todas las veces que queramos y,
en especial, en aquellos momentos en que nos encontramos atrapados
por la realidad. La manera más eficaz y directa de encontrar
una respuesta es renunciando primero a los que nos indica la lógica;
así dejamos a un lado a nuestro ego y damos paso al Espíritu.
Yo acostumbro a repetir la frase siguiente: "Esta situación
que estoy viviendo me perturba, me hiere y me confunde; sé
que no es real ni es como aparenta ser y no la entiendo. Conciencia
Superior, pido tu guía para curar la percepción de
este hecho y sanar la parte que sufre dentro de mí".
La Conciencia Superior nunca habla con muchas palabras. Su mensaje
es breve y generalmente se dirige a nuestra mente inconsciente a
través de un símbolo. Lo más importante de
este paso es renunciar a aceptar la situación como dolorosa
o irreparable, "cancelando" básicamente la idea
que estamos percibiendo. El segundo paso consiste en confiar y entregarse
a nuestra Guía Interna. Las crisis son necesarias porque
abren canales a Dios. Cuanto más cerrada está la persona,
probablemente más fuertes sean sus crisis.
Finalmente, la idea que debemos afirmar dentro de nosotros es que
en este Universo TODOS SOMOS UNO, no estamos separados. Por eso,
cuando ayudo a alguien me estoy ayudando a mí mismo. Cuando
muestro amor, recibo amor (aunque mi ego a veces afirme lo contrario).
Ya entramos en la Era de Acuario, la de la Amistad Universal, donde
aprenderemos a aceptar a los demás tal como son, encontraremos
en cada uno el Ser Perfecto que habita en nuestro interior, y dejaremos
de lado los mensajes erróneos de nuestro ego. En esta Era
se termina para siempre el karma porque comienza la Era del Amor.
IDEAS PARA ELIMINAR EL KARMA
Hay muchas cosas simples que uno puede hacer diariamente para ir
eliminando la cadena ancestral del karma. He aquí algunas
ideas para poner en práctica hoy mismo. • Alimentar
el cuerpo con productos naturales que faciliten la producción
de energía. Puesto que comemos para obtener energía
de los alimentos, es importante darle al cuerpo lo mejor para obtener
así su mejor rendimiento. • Compartir más
tiempo con las personas mayores de nuestra familia. Ser tolerante
y paciente con ellas, sabiendo que así como tratamos a nuestros
mayores, seremos tratados en el futuro. • Jugar más
con los niños que están en nuestra vida. Aprender
de ellos a recuperar la espontaneidad, el amor incondicional y la
capacidad para divertirnos. • Llamar hoy mismo a un amigo
que hace tiempo no vemos y decirle lo importante que es su amistad.
• Hablar con la gente que nos rodea y decirle lo importante
que es su compañía en nuestro paso por la vida.
• Hacer un regalo espontáneo a alguien, sin ninguna
razón particular. • Orar por alguien, afirmando
todo lo bueno para esa persona. • Meditar, rezar, orar,
conectarse con el Único Poder Divino que nos acompaña
y nos guía en cada momento. • Dar gracias a otras
personas por favores que nos han hecho. • Perdonar, perdonar,
perdonar. Cada día hay algo que perdonar. Saber que hay una
Justicia Divina más efectiva y correcta que la que quiere
imponer mi ego. • Perdonarnos a nosotros mismos por cualquier
error que hayamos cometido últimamente. • Hacer
algo positivo y estimulante por uno mismo hoy. • Acariciar
a los animales. Decirles palabras de amor. • Acariciar
a las plantas. Decirles palabras de amor. • Bendecir mentalmente
a las personas con las que me encuentro hoy y desearles todo lo
mejor. • Hacer una donación de dinero, no importa
a quién, ni la suma, pero hacerlo con mucho amor. •
Desprendernos de artículos viejos, como por ejemplo: ropa,
libros, revistas y muebles. Donarlos, venderlos o regalarlos. De
esta manera, le damos lugar a lo nuevo en nuestras vidas. •
Repetir afirmaciones que aumenten la autoestima. • Aliviar
la tarea de nuestros compañeros de trabajo, si es posible.
• Compartir con padres, hermanos, hijos, nietos u otros parientes,
momentos placenteros, recordando que con ellos nos toca vivir una
experiencia ineludible debido a los lazos sanguíneos.
• Fomentar pensamientos y diálogos de paz, amor y armonía.
Evitar criticar, quejarse o decretar cosas negativas. •
Practicar alguna actividad física que ayude a relajar las
tensiones y a mantener la tonicidad muscular. • Ofrecer
ayuda desinteresada a alguien que la necesite. • Colaborar
con las personas más cercanas. A veces es más fácil
hacer el bien a personas desconocidas que a otras que están
cerca. • Decir palabras de amor y expresar cariño
abiertamente. • Abrazar fuertemente a nuestros seres queridos
y decirles: "te amo", "te quiero", "te
necesito", o lo más lindo que se nos ocurra. •
Reírnos y hacer reír a los demás. •
Leer libros de autoayuda, curación, espiritualidad, o cualquier
material estimulante que ayude a vivir mejor. • Asistir
a cursos, conferencias, charlas o grupos positivos. •
Colaborar con nuestro barrio, municipio o ciudad, para hacer que
nuestro lugar de residencia sea cada día más hermoso,
pacífico y amistoso. • Expresar nuestra protesta
hacia el desarrollo nuclear o actividades que sigan contaminando
o destruyendo el planeta. • Colaborar con entidades que
apoyan la vida. • Felicitar a los demás por sus
éxitos y alentarlos a seguir creciendo. • Reconocer
las virtudes ajenas y estimular a las personas para que las expresen.
• Reconocer las virtudes propias y expresarlas. •
Escribir cartas con noticias positivas y mensajes de cariño
a aquellas personas que hace tiempo no les escribimos. •
Conservar limpio nuestro lugar de trabajo, nuestra casa, nuestro
patio. Ayudar a mejorar el entorno en todo lo que sea posible. Evitar
producir más basura. • Plantar árboles y
plantas. • Favorecer a la Naturaleza y a su crecimiento
en aquello que esté a nuestro alcance. • Amar y
bendecir el planeta, con todos sus habitantes. Decretar pensamientos
de Paz Universal. • Relajarse y meditar. Preguntar a nuestra
Guía Interior ¿qué es lo mejor que podemos
hacer hoy por nosotros mismos y por los demás?. "Los
Siete Principios de la Felicidad"
Horacio M. Valsecia
Deseo de corazón que ocurran muchos milagros en sus vidas...,
que con la magia del amor y del perdón nos liberemos de nuestros
"maestros" que vienen a nuestras vidas para enseñarnos
lecciones y sanar heridas internas... vienen como retos u oportunidades
que todos podemos vencer y superar con la ayuda de nuestro amoroso
Guía Interior... Dios dentro de nosotros. Recordemos que
todo lo que se resiste... persiste, aprendamos a fluir con la vida,
a no apegarnos a nada y entreguémosle todo nuestro pasado
y vida a Dios para que nos restaure y nos haga criaturas nuevas...
todo es posible para quien tiene fe en ese Poder Divino que nos
ha creado; que todos aprobemos los exámenes que el Universo
nos ponga enfrente; que todos y cada uno de los deseos de nuestro
corazón se hagan realidad, que nuestras vidas se enciendan
de luces, amor, paz, armonía, felicidad, alegría,
prosperidad, éxito y sintamos que siempre somos amados, dignos
y merecedores de todo bien; que seamos conscientes que en cada corazón
late la Vida de Dios y ésta se expresa a través de
nosotros. Todos Somos Uno con nuestro Padre/Madre Divinos. Que todos
nos graduemos con honores; Gracias al Autor de este hermoso libro
y a ustedes por permitirme compartir con ustedes. |